miércoles, 13 de julio de 2011

Como el que ah aceptado, que seamos amigos

Allá en aquella patria, en el otro extremo de tus mares, fascinante tierra de preciosos acantilados donde hundieron muchos barcos sus miradas y donde volcaron sus lujuriosas intenciones los viajeros, allá en aquel hemisferio donde encontraron en el caos un sentido y desordenaron la alquimia de la armonía, allá donde el barullo no es causa de alboroto sino de belleza desmesurada, allá donde no hay límites para los ritmos existentes, intrigante canto de vanguardistas sinfonías, allá en la tempestad de tu melena …en aquel hemisferio incendié mis argumentos… Asi pues No me supongas Zarité que hace un tiempo atrás te quise tanto que no necesitaba escribirte esto... Ni cambiarte tantas veces de nombre.

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