De precipitaciones y mas
Llueve porque nada ah cambiado,
Porque todo es entusiasmos dosificados y placidez
Llueve por los días que no nacieron
Por las palabras sin recitar, por las que no gritaron
Por las que no se estrellaron en tus oídos,
Por las que presagiaban a venir.
Llueve porque verónica está vacía, porque la ahogó su bienestar
Llueve por las canciones viejas,
Por las que nos acompañan y por las que vendrán
Llueve por los pensamientos felices, los recuerdos del ayer
Por los calculados pasos del reloj y por el tiempo que no existe.
Llueve porque no puedo escribir, porque aun sigo mojado
Y aunque nada haya cambiado
Y aunque la misma garúa incauta me impera,
Ya no desearé robar el brillo de tus ojos
Y la calidez de tu risa, ya no serás más precipitación en mi incongruente cielo
Pues no me tocas ya, viviendo como vivo
En otro hemisferio desvariado
Y sorprendentemente tranquilo.