sábado, 13 de noviembre de 2010

De lo que promueve una mirada y clausura una decisión [!] [Octubre 15 del 2010]

Traspasa todas mis fronteras cual rayo de luz los vértices de un diamante, evitan audaces las resistencias de todas mis defensas, sitúan dentro mío el núcleo de todos sus antojos, exponen todos y cada uno de mis rincones, encandilan mis intereses haciéndose emperadoras de todos mis deseos, irrumpen con mis funciones mentales volviéndome estúpido e ignorante pero Fausto, preciosas acaparadoras de mis anhelos, ilustres embajadoras de todas mis fantasías, verosímiles trovadoras de ensueños huérfanos (extintos), Presuntuosas celestinas de felicidades occisas… No logro evadirla mucho menos vencerla a aquella dulce, enigmática, acogedora, intrigante, preciosa, risueña e infausta forma de mirarme, como si del siguiente instante dependiese la herejía, la explosión del éxtasis, el olvidar todo y dejar todo para sumergirnos en aquella promesa preciosa y antagónica de la felicidad, mas no encontramos la chispa, el desate a la promesa, quizás quedó enterrada allá donde en algún tiempo y espacio, nos desorientamos… Olvidamos leer las cartas sin marcar, las letras no descifradas por los ojos adecuados, oídos adormecidos cansados de esperar las canciones deseadas y hoy ya no nos queda más que la desabrida sensación de fracaso… Dos desventurados incautos que olvidaron el precepto de que “La felicidad a destiempo no es ya felicidad”… así lo eh comprendido.

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