La canción a dueto
que compusimos unos años atrás, aun guarda sus sabores en sus notas, aun sinestesian
los sentidos sus letras, aun se emulsionan las emociones con sus ritmos; Y
resulta incluso más seductora la canción hoy día, pues ahora que abandonamos pretensiones
narcisistas, olvidamos aquella incomoda sensación de rompimiento y ahora que
nuestros vigores entregados al sosiego ablandan las fronteras y libres expresan
sus deseos los corazones amigos, es cuando la melodía se puede oír en su plena
magnitud, desnuda de oídos heridos, que insatisfechos difumaban la tierna
melodía. Y como aquel poema dijo: Cuando ya haya pasado la tormenta, después de
que haya añejado el vino, y cuando haya terminado lo más oscuro de la noche,
tan solo después de todo eso se puede apreciar la verdadera belleza… Fue
excepcional volver a verte niña libre de desazones y apatías, colmada de
aspiraciones y afanes, segura de tus objetivos y realidades pero sobre todo con
tu natural belleza y carisma, cuídate y recuerda que nos faltan muchos acordes
por sonar en la melodía [in-genera] que es la vida.
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