Su forma de mirar todo lo que la rodeaba con ansias de abarcarlo todo y nada (la forma más sincera de mirar) sus ojos inquietos no buscaban entender al mundo sino disfrutarlo, el color trigueño oscuro de su piel no lo disfrazaba de maquillaje ni ornamentaba su figura con atractivos atuendos, sus palabras simples, casi inentendibles pero llenas de esencia, sus caricias el calor de sus brazos en mi cuello, la melodía y el brillo que desprende su sonrisa me regalaron una de las mejores tardes de mi vida, gracias Ibeth simplemente te quiero
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